martes, 13 de marzo de 2012

Miedo al baño

Tú puedes ayudar a tu hijo
  • Lo primero que tienes que hacer es estar atent@ a ciertas señales que nos puedan dar pistas sobre si ha llegado el momento. Estas pistas suelen pasar desapercibidas para algunos y son importantes, como por ejemplo si el niño quiere subirse al inodoro y sentarse como los mayores, si le gusta tirar de la cadena o si quiere ponerse ropa interior de mayores como su hermano.
  • Dejar que el niño poco a poco vaya habituándose a estas nuevas conductas relacionadas con el uso del baño. Tal vez al principio no le guste el inodoro, pero con el ejemplo de otros miembros de la familia lo conseguirá. 
  • Dejar que entre en el baño cuando estéis vosotros, que utilice muñecos que hagan caca o pis para que los use como modelos, si hay un hermano más mayor le puede ayudar a limpiarse o a tirar de la cadena.
  • Dejar que él decida en cada momento lo que quiere hacer. Un día se arrancará el pañal, ese será el momento de dejarle libertad para sentarse en el orinal o en el inodoro.
  • Hay que estar con buena disposición y tratarlo con normalidad. Debe saber que tiene que pedirlo, pero los escapes no pueden ser llevados como una catástrofe porque se sentirá mal. Tratarlo con normalidad y decirle que no pasa nada, que se recoge y ya está, que otra vez lo hará mejor, etc.
  • No permitáis que ciertos miembros de la familia, o los hermanos más mayores ridiculicen al niño debido al no control de esfínteres, lo asociará a un estímulo negativo y se frustrará.
    Evitar frases del tipo “eres como un bebé”, “no te da vergüenza hacerte pis tan mayor”, etc no le ayudarán.
  • Para que se acostumbre al uso del baño y lo viva como algo habitual en la casa, tendrá que ver que los demás también lo hacen. Cada vez que lo haga bien todos deberéis de alabarle y apoyarle, decirle que lo ha hecho muy bien, etc. Podéis salir a comprar algún obsequio a modo de premio relacionado

Si no quiere de ninguna manera...

  • Si el niño se niega totalmente a entrar en el baño, tendréis que localizar que es lo que puede haberle afectado. Pensar si habéis insistido mucho en que lo haga o si le habéis castigado en el baño encerrado alguna vez. Estas conductas que a priori pueden resultar inofensivas, pueden provocar en el niño a largo plazo un rechazo hacia un espacio de la casa que el asocia como malo o negativo.
  • En estos casos tendréis que tener paciencia, tenéis que ir acercando al niño poco a poco para que compruebe que su motivo de miedo es infundado. Poco a poco realizaréis comportamientos que hagan que entre en el baño.
  • Al principio podéis hablarle desde ahí cuando vosotros estáis dentro con la puerta abierta, hablar bajo para que no os escuche bien y se tenga que acercar y escuchar desde el marco de la puerta.
  • Más adelante, cuando lo hayáis conseguido colocad dentro algo que le interese: cuentos, algún juguete que le guste, así se sentirá tentado a entrar, podéis ponerlo en la entrada del baño las primeras veces y más tarde en el fondo. El niño se acostumbrará a entrar en el baño sin darse cuenta con estos pequeños trucos.
  • Después vendrán otras tareas como tirar de la cadena, cambiar el rollo de papel, etc. Todo le llevará a sentir ese espacio igual que el resto de la casa, ponedlo atractivo con cuentos para leer en un revistero, cepillo de dientes con muñecos, papel higiénico de colores, etc.
Un programa de puntos

  • También puedes negociar con él un programa de puntos en el que resulta premiado cada vez que lo hace bien, después prémiale cuando lo haga 3 veces bien y así ve distanciando para que cada vez lo haga más veces y sin refuerzo, significará que lo ha aprendido y que le sale solo sin necesidad de refuerzo exterior.
  • Cambia el premio y úsalo para otras conductas pendientes. Cuando la conducta esté instaurada no tiene sentido seguir premiándole por algo que no le cuesta trabajo, háblalo con él y buscad entre los dos una nueva conducta que necesite de un aprendizaje porque no sea correcta.